30.3.10

[3/6] Museo de la muerte, San Juan del Río y más Tequis

Para continuar la aventura decidimos “llevárnosla leve” y tratar de recorrer algunas de las cosas cercanas a Tequisquiapan en esta jornada. La razón principal es que el miércoles hemos de visitar Querétaro, después de recoger en la estación de autobuses a Isa y Juan y de jueves a sábado vamos a Jalpan a visitar los alrededores de la Sierra Gorda. Así que esperamos días más pesados y queremos conservar la energía.

Así las cosas, el plan para la jornada es: San Juan del Río, desayunar, visitar el pueblo y el museo de la muerte y después, “ya veremos”. Aunque medio geek, haríamos evaluación de lugares de forma perezosa y decidiríamos el resto del día en tiempo de ejecución.

San Juan del Río

Aunque no es tan bonito como Tequisquiapan, el centro de San Juan del Río nos gustó mucho: limpio, buen colorido y se siente una atmósfera agradable. A diferencia de Tequis, por ejemplo, está claro que el pueblo es menos turístico, pues los restaurantes y tiendas de recuerdos o trampas de turistas típicas, están sustituidas por zapaterías, venta de chácharas, mueblerías y cosas similares cuyo mercado son los oriundos de San Juan.

Primero lo primero, buscamos un lugar para desayunar, cosa que nos llevó, en idioma Marianita, punto dos segundos (.2 seg) y optamos por La Parroquia, que no tiene nada que ver con la de Veracruz, aunque si lo tuviera diría que le hace justicia: muy decente el desayuno: sanjuanense (tamales en salsa, plato típico), del patrón (enfrijoladas) y dietético (fruta), nuestra elección respectivamente, que rolamos, como buenos chilangos, para disfrutarlos todos... excepto el dietético: no vamos a ir hasta San Juan para comer fruta, ¿o si?

Ya con la panza llena, dimos una vuelta en un sol regular (unos 28 grados centígrados) a lo largo de varias cuadras, nos topamos con la oficina de turismo local, revisamos los múltiples volantes informativos y luego de convencernos que había nada mejor, confirmamos la decisión inicial de visitar el museo de la muerte. Así que pedimos instrucciones para llegar... La mujer muy amable en la oficina de turismo nos dijo: “no está lejos, se pueden ir caminando. Nomás tienen que irse pa’llá como un par de cuadras, después de una fuente dan vuelta a la derecha, suben por esa calle hasta topar con pared, verán la iglesia de la trinidad y el museo está a espaldas”... Suena fácil, ¡vamos!.

“El” museo de la muerte

Supuestamente es algo decente, estábamos medianamente emocionados pues vimos múltiples referencias en pendones por toda el pueblo, aparece en toda guía turística del estado de Querétaro, en fin, íbamos felices caminando intentando seguir las instrucciones que funcionaron hasta la fuente, después de eso... No tanto. La calle después de la fuente medía exactamente una cuadra y desembocaba en una avenida grande, lo que nos dejaba con dos opciones ir a la izquierda o la derecha, nos fuimos a la derecha pues se veía “más decente”.

Llegamos a la calle de la derecha, seguimos avanzando en la dirección indicada y después de un par de calles sin iglesia, preguntamos... “Ahhh, por aquí no es, pero mire: se regresa por donde vino, después de un par de calles, le da parriba y ahí vaver la iglesia y ahí está el museo”. De acuerdo, vamos, nos equivocamos, regresamos por donde veníamos, avanzamos dos calles (que sería la de la izquierda, después de la primera calle) y subimos por ahí.

Ya para esto, nuestro valor y ganas de ver el museo comenzaron a flaquear, la calle en cuestión parecía de ciudad perdida, medio fea, grafitti, algunas bolitas de chavos que callaban mientras pasábamos frente a ellos y simplemente nos observaban. Alcanzamos a una señora a media cuadra y le preguntamos: Disculpe, para el museo de la muerte... “Síganle, como una cuadra y verán unos escalones a la izquierda, suben y ahí es”, me interrumpió. Fiu, ¡qué alivio! Está feo, pero estamos cerca, así que con ánimos renovados continuamos avanzando y llegamos a los escalones.

- ¿En serio vamos a subir? - Si, no pasa nada, dije yo, mientras pensaba: espero que hayan acondicionado estas escaleras en zig zag, para que empezaras a sentir el miedo a la muerte: un preludio para el museo. Piensen en las escaleras de ‘El Exorcista’, la primera, pero en lugar de cinco metros de ancho, de unos dos, en lugar de piedra, de concreto pintadas de rojo sangre y en lugar de uno, de tres segmentos en Z, de tal suerte que sólo podías ver una tercera parte del camino de subida al iniciar uno de los segmentos. Complementaba la imagen el olor, todo el segmento intermedio, que no era visible desde arriba (último segmento) o desde abajo (primer segmento) olía a orina (humana).

Ya la caminata y el sol habían hecho algunos estragos en nuestra condición física, pero subimos esas escaleras en tiempo récord, estoy seguro. A la izquierda una calle que no se veía tan mal como la anterior o las escaleras y a escasos diez metros la entrada al museo.

¡Ta rán!

Una mujer que no estaba disfrazada de catrina, pero que parecía que se acababa de comer una (catrina) o dos, nos indicó que era gratis el acceso al museo, pero que uno tenía que registrarse en la carpeta que señalaba. Yo, amable como siempre, me adelante y anoté mi nombre y que éramos tres. Acto seguido la mujer nos dijo esa es la sala principal, pueden leer o que un guía les platique: todos volteamos al unísono a ver la sala y luego otra vez a la mujer y dijimos: “leemos, gracias”. La sala principal era más chica que la de TV en mi casa.

Bueno, tal vez era un poco más grande, pero no mucho. Adentro unos esqueletos en forma de estrella, con una explicación de dos párrafos que así acostumbraban enterrar a sus muertos los habitantes de la región. Unos dibujos chichimecas de pobre calidad relativos a la muerte, unas pinturas de dudosa procedencia y calidad, unas esquelas de hace 100 años igualmente pobres. Luego de la sala principal, en el techo de la iglesia, una serie de lápidas acomodadas de manera aleatoria, un par de cuartos con criptas malísimas y ya.

Probablemente el peor museo que haya visitado en mucho tiempo..., como toda la vida. :-)

Artesanías y comida en Tequisquiapan

Decidimos regresar a Tequisquiapan para ver el centro de día y visitar el mercado de artesanías y cosas similares. De camino nos quedaban un par de lugares que la guía turística de Querétaro marcaba como atracciones naturales, pero con el mismo tamaño (de tres posibles, el del medio): la mina La Carbonera, que ya nos habían dicho que no estaba muy linda y la presa Centenario, así que decidimos parar en la presa.

Vimos un cartel en la carretera que tenía un dibujo de presa y flecha a la derecha, pero ninguna salida, así que un poco más adelante y cuando ya podíamos ver la presa dimos vuelta, entramos a un camino de terracería, llegamos muy cerca, la veíamos completa, pero no pudimos acceder a ella. Convencidos que lo que habíamos visto era “todo”, regresamos a la Cheyenne y nos fuimos a Tequis.

En Tequis nuevamente, pero aún con luz de día, eran las 13:00 horas, aprovechamos para visitar el mercado de artesanías, que está bonito y parece tener buena calidad de cosas, luego nos sentamos a comer en el ‘Museo del quedo y el vino’, que está patrocinado por Quesos VAI y Freixenet, una rica paella, un vino tinto y una “teja” de quesos... Descansamos un rato, charlamos felizmente y nos pasamos un rato maravilloso. Estas son vacaciones.

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Antes de emprender el regreso a casa de la Fina y Jesús, pasamos por unas Tepoz nieves, que están en el centro del mercado de artesanías... Me perdí en el camino de regreso, pero después de un par de vueltas, logramos orientarnos y sólo perdimos unos 10 minutos. :-)

29.3.10

[2/6] Joya verde, arqueología y grutas

Armar planes es un reto y más cuando has tenido un día de vino, cerveza, quesos y más vinos. :-) Sin embargo, lo logramos... Entre la actitud obsesiva de Fer y la intensidad de Nuria, muchos mapas, una laptop, un café cada quien y ya está el plan para el lunes: dos invernaderos de cactáceas en Cadereyta de Montes, las grutas de Los Herrera y las zonas arqueológicas de Ranas y Toluquilla, en los municipios de San Joaquín y Cadereyta.

Iniciaremos temprano e intentaremos visitar primero el más lejano, probablemente la zona arqueológica de Ranas. Luego les platico como nos fue.

Unas 24 horas después

De lo más lejano a lo más cercano, esa fue la buena idea del día: enfilamos hacia San Joaquín, de acuerdo a una de las guías era un recorrido que nos llevaría 2:15 horas. Una hora después, nos encontramos con la desviación hacia San Joaquín, nos separaban sólo 35 kilómetros de nuestro destino, pasando el pueblo las ruinas más lejanas, las de Las Ranas unos tres kilómetros adelante. Estábamos maravillados de la agilidad de Fer al volante y nos congratulábamos de que hubiese sido ella la conductora designada del trayecto de ida, el regreso me tocaba a mi.

Claro que, como en la vida, en la carretera no debes cantar victoria antes de tiempo. Los 38 kilómetros que nos faltaban eran ya atravesando cerros en la Sierra Gorda y aunque la carretera estaba en buenas condiciones, comprendimos que ahí es donde uno se echaba la otra hora del trayecto: curva, tras curva, algunas indicadas en la carretera con la típica flecha curva hacia la izquierda o la derecha, otras con una como S y, de plano, otras más con una flecha en ángulo recto. El espectáculo visual bien valía la pena, la pena de Fer que iba al volante quiero decir, porque para Nuri y su servidor era bastante placentero... visibilidad total y unos cerros totalmente forrados de verde y un color café, como el que uno encontraría en el otoño de los árboles de maple en Canadá.

Llegando a San Joaquín, la idea era desayunar antes de ir a las primeras ruinas. Encontramos rápidamente un mapa de turismo a la entrada, con unos sitios de interés y lo más importante una lista de restaurantes. Dos de estos estaban a distancia visual y 50 metros de distancia del mapa en cuestión. Para este momento nos sentíamos turistas gringas en bikini diminuto con cuerpos exuberantes, por la forma en que todos los locatarios nos miraban. Por supuesto, debe tomarse en cuenta que el termómetro de la Cheyenne indicaba que estábamos a ocho grados y andábamos en shorts, camisetas y lentes oscuros.

Regresamos a la camioneta por pantalones y chamarras y avanzamos al primer restaurante. Entramos, estaban iniciando operaciones y al parecer los dueños /encargados estaban desayunando... Imagine Usted, amable lector, que éramos invisibles, los señores (una pareja de gordos y feos) ni siquiera nos voltearon a ver, no nos invitaron a pasar, no nos regalaron ni un “hola” o un “está cerrado”, nada. Así que les dijimos inútiles y nos fuimos al siguiente restaurante. El segundo lugar se llamaba Citlali y ahí dos señoras en la cocina y una joven se disputaron con garra el título a la más servicial y amable. La cosa fue más o menos así:

- Buenos días, ¿nos pueden ofrecer algo de desayunar? ¿Ya está abierto?
- Si, pásenle, por favor. ¿Qué quieren?
- ¿Qué tiene?
- Pues lo que quiera... ¿cómo qué quiere?
- Pues para empezar algo calientito...
- ¿Café?
- Si, ¡por favor!
- Pásenle, pásenle... ¿Y unos huevitos o una enchiladas típicas?
- Si, lo que le salga más rápido...
- No, pues lo que Usted quiera.
- Pues enchiladas, por favor.
- Mientras siéntense y aquí está su café y les dejamos estos pancitos...

Y si, cuando tengo frío tiendo a hablar con diminutivos, lo siento.

Una canasta de pan de dulce, fresco y rico, acompañó nuestro café de la olla (medio de la olla, pues no estaba endulzado con piloncillo), unos minutos después arribaron las enchiladas que estaban un picosas, pero con los frijoles negros, refritos y deliciosos, que les acompañaban resultaron el desayuno perfecto.

Ya enfundados en pantalones, con chamarras y un desayuno para aguantar dos días, nos trepamos a la camioneta y avanzamos el resto del pueblo y tres kilómetros más de curvas hasta Las Ranas.

Las Ranas, los Herrera y Toluquilla

Porqué se llaman Las Ranas, no tenemos idea, eso no lo explican en ningún lugar. Toluquilla, sin embargo, es porque el cerro está medio jorobado y así es como se dice cerro jorobado en una lengua prehispánica que ya olvidé cuál es. No es tan importante el nombre, lo que es interesante es que ambos sitios están “bien” conservados, aunque no del todo explorados y explicados: no se sabe qué culturas habitaron ahí, en uno se encontraron tres y en el otro cuatro juegos de pelota y eran importantes, pues alrededor de ellos giran el resto de las construcciones.

Las construcciones, por cierto, modelan y acompañan a los cerros que los sostienen o, mejor dicho, que los contienen. Ofrecían vistas privilegiadas de todas las cañadas y puntos de entrada y salida a las respectivas zonas y se pueden apreciar más de cien edificios en cada sitio. Aunque por si mismas las pirámides y edificios principales en Las Ranas y Toluquilla no son enormes, como las pirámides de Teotihuacán o Chichen Itza, al entender estas pirámides como extensiones de los montes y apreciar la vista, lucen majestuosas e imponentes.

No son el típico sitio turístico, llegué a esa conclusión cuando noté que éramos los únicos visitando las ruinas y que a lo largo de los últimos tres días (incluidos un sábado y domingo) no más de una docena de personas aparecían en los registros de visita de cada sitio. $31 el costo de acceso y el personal del INAH muy amable.

Toluquilla está más hacia acá, donde acá significa Querétaro (D.F.), ya no está en San Joaquín, sino al norte del municipio de Cadereyta. Así que antes de ir a Toluquilla, pasamos por las grutas Los Herrera, que si están a unos cuantos metros afuera de San Joaquín.

Las grutas de Los Herrera ofrecen un recorrido impresionante, pero breve, en 30 minutos puedes recorrer la parte pública de la gruta, que tiene una infraestructura que facilita el acceso: escaleras, iluminación artificial, pasa manos e incluso viene con unos guías “voluntarios” que te platican de la gruta y te piden entre 200 y 300 pesos. Por cierto, si se los das, sería el trabajo mejor pagado en la historia de la humanidad, pues no hacen nada y se la pasan iluminando un montón de rocas y formaciones en la gruta y explicando “lo que parecen”: desde un gallina, hasta un cocodrilo, pasando por un león chimuelo, un rey y, prepárese, el imperio romano. ¿Profundidad, antigüedad, tipos de sedimentos o cualquier otro detalle realmente interesante acerca de las grutas? No, esos no te los manejan.

La parte turística de las grutas Los Herrera te llevan unos 50 metros bajo tierra en unas construcciones caprichosas muy impresionantes. Si ya llegaron hasta San Joaquín, vale la pena verlas.

Si lo tuyo es la espeleología, tienes equipo y sabes lo que haces, estas son las grutas para ti. La parte no turística de la gruta tiene una distancia de 1.2 Km y 300 metros de profundidad, pero sólo es accesible con permiso y para profesionales. O eso nos dijeron.

Cactáceas en la Quinta Schmoll

Continuamos el descenso, 45 minutos para bajar del cerro y unos 30 minutos más de regreso en la carretera 120, San Juan del Río - Xilitla, en dirección San Juan. Antes de salir del municipio de Cadereyta encontramos las señales para llegar a la Quinta Schmoll y el Jardín Botánico Regional, sólo visitamos el primero, donde preservan y cultivan cientos de cactáceas procedentes de los continentes americano y africano.

La visita es interesante, breve y, al igual que las grutas, si ya estás en la zona, definitivamente vale la pena. Las personas que te muestran el invernadero y explican de las cactáceas y suculentas, además de amables, se nota que conocen su negocio y que están comprometidos con el desarrollo y conservación de las especies que mantienen.

No hay mucho más que hacer por aquí, nos recomendaron una fonda, en la que obtuvimos comida corrida de relativa buena calidad y sabor.

Regresamos a Tequisquiapan con un grato sabor de boca, algo agotados, así que descansamos un rato y en la noche fuimos a cenar al centro de Tequis, en el único restaurante recomendado por la Lonely Planet México, el K-puccinos, pero en opinión de su humilde servidor, hay una gran cantidad de lugares mejores para comer, sin restarle puntos al K que no está mal, incluidos algunos de los que son obvias trampas para turistas.

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28.3.10

[1/6] Tequisquiapan: entre quesos y vinos

Algunos dirían que es típico que me encuentre entre vinos, otros incluso que los quesos no están tan lejos de mi corazón. Lo atípico, no hay duda, es que todo esto ocurra en tierras queretanas y no en mi cueva y lugares típicos en lo que yo llamo hogar: el sur del Distrito Federal. Tienen razón, es atípico, pero vayan acostumbrándose pues he descubierto un nuevo yo, uno al que le gusta viajar y hacer las cosas de siempre, en los lugares y momentos más inesperados.

En esta ocasión, la aventura de quesos y vinos o el ‘Querétaro vínico’, como ellos mismos le llaman, ocurrió con la grata compañía de las blancas Fer y Nuri, ni más ni menos en el fin de semana que marca el inicio de la semana santa (28 de marzo). La fecha es aún más rara que la compañía o el lugar: por muchos, muchos años, he sido ferviente promotor de “disfrutar” la Ciudad, mientras que la gente sale de ella en busca de playa y sol. Lo triste es que, en años recientes, el Distrito se siente tan feo o más durante la semana santa, que durante cualquier otra.

La Huasteca (o no)

Así, en esta ocasión decidimos hacer algo durante las vacaciones de semana santa. La opción inicial era visitar la Huasteca Potosina, principalmente Xilitla. Por desgracia, decidimos esto demasiado tarde y cuando recibimos confirmación de los amigos que nos acompañarían e intentamos hacer reservaciones, todo lleno. Ninguno en el grupo sabía que San Luis Potosí es sede de un evento de corte religioso, en todo el estado, llamado la ‘procesión del silencio’ y en la que participan personas de toda la república, así que nada que hacer.

¿Qué tal Querétaro?

Todos hemos ido en algún momento u otro, hemos pasado muchas veces en nuestro camino a otros lugares, suena interesante y seguro no estará tan lleno como San Luis Potosí o las playas comunes. Nos referíamos a Querétaro, por supuesto. Así que iniciamos la planificación exprés y este es el primer relato en nuestras aventuras queretanas.

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La aventura tendrá varios puntos centrales: Tequisquiapan, Santiago de Querétaro y Jalpan. Los primeros cuatro días los pasamos en Tequis, con los amigos de Nuri: Fina y Jesús, que junto con sus hijos Isabel y Galo, abrieron las puertas de su bella casa en el Club de Golf y nos hicieron víctimas de una hospitalidad inusitada y siempre bienvenida. Desde esperarnos en un restaurante a la entrada del pueblo para comer cabrito y evitar que nos perdiéramos, además de las constantes sonrisas, café y plática agradable. Por cierto, el cabrito estuvo delicioso.

Puebleando en Tequis

El primer día o, mejor dicho, la primer noche, el mismo sábado que llegamos a Tequis fuimos al centro a caminar, conocer la iglesia, la plaza central, la oficina de turismo, la invitación al recorrido de leyendas (al cual decidimos no asistir, pues es una moda que si bien te muestra parte de la arquitectura de los pueblos de México, está un poco sobre-valuada y no es tan interesante) y obtuvimos diversos folletos y guías para visitar cosas en los alrededores y poder planificar nuestros siguientes días.

Terminamos tomando una botella de vino y quesos mexicanos, el primero de Freixenet un vino tinto tranquilo Gran Reserva muy decente y los segundos una mezcla de quesos VAI, todo hecho en Querétaro. Todo esto en el Freixenet Wine Bar, que además de buen servicio y un ambiente agradable, está en un callejón a unos metros de la plaza central, muy coqueto.
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Enoturismo

Aunque habíamos pensado pueblear a nuestras anchas en Querétaro, nos encontramos con la recomendación de tomar un tour para visitar algunos de los viñedos importantes en el municipio de Ezequiel Montes, así como una quesería y la Peña de Bernal. Tomar vino y manejar no sonaba como una buena idea, así que optamos por reservar nuestro lugar para asistir a la visita guiada al día siguiente.

A las 8:30 del domingo llegamos al lugar de reunión y nuestro guía, amable y eficiente pasó a recoger a los otros dos participantes de la visita y partimos hacia Quesos VAI, donde vimos un par de vacas Holstein de exhibición que son una muestra de las más de 120 cabezas de ganado que utilizan para producir la leche de sus quesos. Un recorrido chistoso del proceso de creación de los distintos tipos de queso y una degustación de quesos.

De ahí, nos fuimos a la Peña de Bernal, subimos a la base de la peña y recorrimos el centro del bonito pueblo mágico, que es tan pintoresco como Tequisquiapan, pero no tan grande. Comimos una nieve de vainilla en la plaza central, no logramos ni asomarnos a la iglesia pues era ‘domingo de ramos’ y había más gente formada para acceder a la iglesia que en la plaza completa. Antes de salir nos sentamos a comer unas gorditas de maíz (negro y blanco) rellenas de queso enchilado y acompañadas de un guisado de tu elección, mi favorita fue de picadilo, así como una rica cerveza de barril. Un rato después partimos hacia Cavas Freixenet.

Las Cavas Freixenet estaban más llenas que la iglesia en Bernal y, aunque la visita en si es interesante, tienen todo el show tan mecanizado que eso le resta algo de puntos. No me mal interpreten, las Cavas son muy impresionantes y Freixenet México produce muchos vinos, tranquilos y cava, de gran calidad y en enormes cantidades, lo cual es digno de admirar y a mi me parece excelente. Mi única queja es que se siente un trato de banco grande, como si fueras un número, como si estuvieras viendo un museo, en lugar de una vinícola. Aún así, degustamos un rico vino cava rosado semi-seco, que cuesta $90.00 y que estaba rico.

La visita había ido en aumento y para este punto sólo nos restaba un lugar, los viñedos La Redonda.. que tienen una producción artesanal (i.e. menos de 30,000 botellas por año) y que debo reconocer que no conocía ningún vino de este viñedo y que me dejaron el mejor sabor de boca de todo el día: no sólo porque sus vinos están MUY ricos, sino porque la visita fue significativa y personal: primero la degustación, donde una mujer bien preparada y amable nos invitó a probar casi todos sus vinos: cava, semi-dulces (cava y tranquilo), blanco y tinto.

En segundo lugar, un caballero que claramente conocía sus viñedos (50 hectáreas), se sabía todos los trucos, nos explicó detalles de la plantación de la vid, de sus cuidados, del control de plagas (bacterias, hongos, etc.) y también de otro tipo de plagas mayores como ratas y otros mamíferos, del riego, de su producción, sus metas, su filosofía, en fin... un verdadero conocedor de la tierra, del viñedo y que además parecía estar genuinamente interesado en sumarnos a los seguidores del vino mexicano y su viñedo en particular. A mi me ganó.

Además otro amigo nos dio una visita, parcial, por el proceso de vinificación, aunque aquí no pasamos a sus cavas, pero que fue también instructivo y amable. Mi calificación global para La Redonda es un rotundo diez, considero que están haciendo un gran trabajo y su viñedo es interesante y muy amigable: tienen un restaurante italiano (incluye un horno expuesto de pizzas a la leña) que luce muy bien, aunque no pudimos quedarnos a comer ahí.

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23.3.10

De discursos para bodas

Hace unos meses, después de acordar con nuestros queridos amigos Lilian y Arturo (Agri & Vaz) que seríamos padrinos de boda, fui amablemente informado que tenía que preparar un discurso para el evento.

No tengo idea como debe ser un discurso para boda, porque los únicos (discursos) que viví fueron de papás borrachos hablando de sus hijas quinceañeras como si fueran perfectas desconocidas: nada personal, ninguna profundidad en los mensajes, casi, casi una vil despedida de la infancia y avisando que están listas para el matrimonio o lo que sigue. Los otros ejemplos salen de películas y confieso que la mayoría muy melosos.

Por supuesto, no hice nada al respecto, hasta que tenía la fecha encima. Era la última semana previa a la boda y, para no variar, todo se complicó y estuve muy apretado de tiempo para el dichoso discurso.

Fer me ayudó con varias ligas que explicaban lo que debía y no debía contener el discurso. Agri ya me había asignado un espacio de tiempo preciso (unos 7 minutos) y, si el programa de la boda habría de romperse, que no sea por mi culpa, pensé yo.

Con las condiciones dadas, me senté, armé una lista de objetivos a cubrir con el discurso: para los novios primero y para las familias y amigos que nos acompañaban, segundo. La idea original era historia o anécdota bonita, seguida de otra chistosa y concluir con algo desgarrador y profundo.

Claro que entre la idea original y lo que quedó, no hay relación. :-P

Usualmente leer ante una congregación no me parece una buena idea, así que escribí más o menos lo que quería decir, pensando más en publicarlo, aquí por ejemplo, que en leerlo. En el evento el plan era improvisar acerca de las historias que quería contar, pero no lo logré... Después de ver las primeras reacciones de mi amigo, perdí la concentración y recurrí a leer lo que sigue:

Introducción

Gracias a la Juez,
Gracias a los novios Lilian y Arturo por darme esta oportunidad,
Gracias a sus padres que nos acompañan el día de hoy, y
Gracias a todos por estar aquí.

No les robaré mucho tiempo, haré una breve introducción, luego mencionaré (tres) pequeñas historias y concluiré con un brindis, [miradas al público… a mi copa no existente], olviden lo del brindis (sin alcohol).

La historia de Arturo y mía, como amigos, se remonta casi tres lustros atrás, en la Universidad y, aunque nunca fuimos compañeros de clase, en algún momento Arturo se convirtió en mi pequeño saltamontes o, mejor dicho, yo me convertí en su pequeño mentor. :-)

Durante estos casi quince años, hemos compartido muchas experiencias: trabajamos juntos en diversos proyectos, organizamos y fuimos a infinidad de fiestas, salimos de viaje, hicimos un podcast e incluso vivimos juntos varios años.

Historias

Por eso estoy aquí y ha llegado el momento de que les cuente algunas historias de Liilan y Vaz, que probablemente no conocen. Así que pongan atención:

De la generosidad de Vaz
En diciembre de 2007 unas “amigas” llegaron de visita con Vaz, las conocí brevemente pues iban de paso a Oaxaca… unos días después, en enero de 2008, nos acabábamos de mudar juntos Vaz y yo, me preguntó casualmente “Oye, ¿no te importa si mis amigas se quedan en casa unos días?” ¿Qué amigas? Pregunté yo…. --- Ahhh las güeras que conociste hace dos semanas. Claro, no hay problema, que se queden.

Las conocí, me cayeron muy bien, fuimos a cenar un par de ocasiones y hablamos de política y un montón de cosas. Días después que las amigas regresaron a su país de origen, le pregunté a Vaz, ¿de dónde salieron estas amigas, cómo las conociste? --- No las conocía, me pidieron quedarse en la casa a través de la red. (Toing!)

Y así conocí el mundo del coachsurfing que no viene al caso, pero es una forma alternativa de hacer turismo. Varios años después y con más de 40 visitantes de diversos países que se han quedado con nosotros, hemos hecho buenos amigos, algunos de ellos nos acompañan esta tarde…

Esto me permitió apreciar mejor la generosidad de Vaz, mi hermano, mi amigo.

De medias naranjas y rompecabezas
Nuestro deporte favorito siempre ha sido rantear: quejarnos de todo y “arreglar” el mundo, decir cómo deberían hacerse las cosas. Probablemente por eso me tomó tiempo reconocer que algo le faltaba a Vaz, que estaba incompleto.

Todo ocurrió en una fiesta en nuestra casa, la idea era reunirnos ahí, tomar una copa y luego buscar el lugar ideal para ir de fiesta a celebrar la noche mexicana…. fue septiembre de 2008… Todos esperábamos impacientes a Lilián Tellez que estaba de visita en el DF y que nos tenía cautivados con sus historias agridulces en Internet.

Mientras aguardábamos al resto de nuestros amigos, la fiesta se alargó, la diversión era total y terminamos cantando, en el coro más desafinado en la historia de la humanidad [Advertencia: que este es un placer culpable] canciones de Shakira… Bueno, Lilian y Arturo cantaban, mientras yo reprobaba con la mirada y servía otra ronda. :-)

Esa es la imagen perfecta: Vaz y Agri: juntos, cantando, divirtiéndose…

En ese preciso instante, las piezas del rompecabezas cayeron en su lugar, Lilian y Arturo se complementan de manera perfecta y juntos son la unidad ideal.

De sandwiches y quesadillas
Meses después de esa fiesta, lo recuerdo como si fuera ayer, recibí un correo electrónico muy intrigante de parte de Arturo que decía: “Dude, we need to talk”, así que escribí de regreso y concertamos una cita: --¿por qué no vienes? Pregunté yo -- De acuerdo, ¿a qué hora te queda bien? Contestó él. -- Ahora está bien, le respondí. Entonces Vaz salió de su cuarto, caminó dos pasos y se entró al mío, nótese que compartíamos departamento al momento,
se sentó en mi cama y me comentó con algunos problemas que estaba enamorado y que se quería casar con Lilian, pero estaba preocupado de “dejarme”, quién me iba a cuidar, quién me haría quesadillas o sandwiches para cenar, ...

Por supuesto, yo me hice el fuerte por el bien de los dos [recuerden que, aunque no se note, yo soy el mayor], así que le dije que no se preocupara que “yo lo comprendía”, que contaba conmigo y que me daba mucho gusto, cosa que, es totalmente cierta y estoy convencido que Lilian es lo mejor que le ha pasado a Vaz.

Comprendí entonces que la amistad y el cariño incondicional de Vaz eran lo mejor que me había sucedido hasta el momento. Y, cuando lo necesité, siempre estuvo ahí para soportarme…. y no tienen Ustedes una idea, lo drama queen que puedo ser.

Comprendí que todo el tiempo fui yo el aprendiz y no el maestro.

En los hechos, Vaz y Lilian tardaron varios meses en planificar todo: su salida de la bella Ciudad de Guadalajara, conseguir un departamento y organizar esta boda. El dato curioso, que probablemente no conocen, es que siguen haciéndome sandwiches y quesadillas para cenar, sólo que ahora no vivimos juntos, ¡somos vecinos!

Final feliz

Para terminar, porque todos aquí seguimos un programa muy estricto de actividades, ¿verdad Lilian?

Quiero comentar dos cosas:

La primera es que aunque yo soy un perfecto escéptico y solamente creo en la ciencia, estoy convencido que Lilian y Vaz encontraron el amor a primera vista y que su historia es digna de película: llena de retos y situaciones complicadas que resolvieron con valentía y dignidad. Si creyera que cupido existe, diría que su flecha, dio en el blanco.

La segunda y última cosa que quiero decir es, Lilian, Arturo: les deseo lo mejor y que su vida esté llena de aventuras, historias de amor y felicidad.

Gracias

[A regular chick flick]

7.3.10

Grutas de Juxtlahuaca: un viaje por la oscuridad

Un viaje a la oscuridad
por Francisco Solsona

No podemos permitir que escapen era el único pensamiento que compartíamos, “¡no lo podemos permitir!” me repetía una y otra vez. Las pláticas típicas de historias anteriores, algunas risas nerviosas y, mientras algunos decidían las rutas que habríamos de tomar el resto revisábamos lámparas y mochilas, ¿tengo todo lo necesario? ¿Habré olvidado algo importante? Lo más difícil es la espera incómoda.



Movimiento en el centro del equipo, el Gordo, nuestro líder y descendiente directo de el Chivo estaba dando instrucciones y explicando los riesgos y problemas que habríamos de encontrar. Dos equipos, fue su primera instrucción, el primero entrará por esa puerta y apuntaba con el índice a una abertura que más que una entrada, era una herida en la montaña. A su izquierda estaba uno de los miembros de su equipo de exploración y ella fue designada líder del grupo uno, que entraría por lo que, cariñosamente, el Gordo llamaba la ruta turística. Pidió voluntarios, unos diez aceptaron el reto.



Con la mirada instruyó a Ángel, su compañero y amigo de muchos años, para que dirigiera al segundo grupo, el que entraría por el hoyo, mi equipo. El Gordo revisó en silencio a cada uno de los que habríamos de entrar por el hoyo, había reprobación en su mirada, parecía decirnos “muy suaves”, “no resistirán”, pero no dijo nada y un minuto después estaba caminando y dando las últimas instrucciones a los líderes de grupo. Los dos equipos se separaron y nos dirigimos a nuestros respectivos puntos de acceso a las grutas.



Eran las 00:30 horas del domingo, Juxtlahuaca parecía saber que una batalla se avecinaba, el aire incrementó su fuerza y nos pegaba en la cara y el cuerpo. Caminamos unos 50 metros hasta el hoyo y lenta, pero inexorablemente iniciamos el descenso.



Adiós noche estrellada



El Gordo subió lentamente la cuerda que minutos antes habíamos utilizado para bajar y nos deseó suerte. Él se quedaría afuera, haciendo guardia. Mientras la cuerda desaparecía por el hoyo, recordaba las recomendaciones de Rebeca, quien se fue con el primer grupo: “recuerden que no regresarán por el mismo lugar, por lo que no pueden separarse, ¡no hay vuelta atrás!”. Un pequeño escalofrío recorrió mi espalda, pero no podría permitir que los demás lo notaran. Somos un equipo, nadie se queda atrás, nadie.



Ángel encendió dos lámparas potentes, una la llevaría él mismo a la punta del grupo y la segunda, en manos de Arturo, en la retaguardia, a lo más tres personas detrás de la segunda lámpara. Todos teníamos lámparas personales, pero no tenían la potencia suficiente para arrancar las sombras en las enormes y espectaculares cámaras que habríamos de recorrer.



Guano, la confirmación de que estábamos en el lugar correcto, la huella de las distintas especies de murciélagos que habitan las grutas de Juxtlahuaca y que estaban, la mayoría, fuera buscando alimento. Tres de las especies, las de mayor tamaño, ocupan las cámaras más cercanas a las entradas y a pesar de su aspecto, se alimentan de frutas. La cuarta y última especie, los hematófagos, son más sensibles a la luz y prefieren cámaras interiores. Por fortuna, estos vampiros también estaban fuera desangrando el ganado local. Avanzamos rápidamente estas secciones, con su potente y desagradable aroma el guano logró ahuyentarnos con sólo una mirada a las enormes columnas, estalagmitas y estalactitas llenas de manchas negras que dejan los murciélagos. Enjambres de mosquitos y otros insectos marcaron los primeros metros de nuestro lento avanzar por las grutas.



Poco a poco, el olor cedió, así como los moscos y la mayoría de los insectos pequeños y fueron reemplazados por una belleza indescriptible, por formaciones caprichosas que las filtraciones de agua, con su carga de minerales ha creado a lo largo de miles de años. Nos acompañaban ahora, vigilantes, inmunes a la luz de nuestras lámparas, cientos de cucarachas. En dos estados, las primeras son redondas como del dos centímetros de diámetro e incapaces de volar, sin embargo, cuando evolucionan se alargan y miden en promedio unos 10 centímetros. Estas cucarachas se alimentan del guano de los murciélagos.



El ánimo del grupo fue siempre en constante aumento, el camino era arduo y sinuoso, pero fuimos descubriendo una a una las cámaras, las formaciones espectaculares, las muestras de nuestros antepasados, de la cultura olmeca, incluso nos encontramos con algunas marcas dejadas por el Chivo en sus exploraciones de mediados del siglo pasado y que nos servían de guía y alimento para el espíritu. Hubo momentos, debo confesar, en los que creí que no lo lograríamos, pero siempre hubo una palmada en mi espalda y una voz de ánimo, estamos juntos, ¡vamos a lograrlo!



Así avanzamos por espacio de una hora, hasta llegar a nuestro primer obstáculo serio: el paso de la criba, un cámara pequeña que parecía a simple vista ser un callejón sin salida, pero que en realidad tenía una pequeña apertura a nivel de suelo, por la que había que entrar como contorsionista, boca arriba y subir un metro y medio hasta la siguiente cámara de las grutas. La travesía continuo, hasta el segundo obstáculo, el paso de la lombriz, en el que tuvimos que reptar, pecho a tierra, unos cinco metros. La recompensa después de cada obstáculo era encontrarnos con más bellezas naturales, cada una más asombrosa que la anterior.



Algunas cámaras tenían unas decenas de metros cuadrados y un puñado de estalactitas y estalagmitas, mientras que otras tenían cientos y columnas gigantescas que unían suelo y techo, a unos veinte metros de altura y que daban la impresión de sostenerlo.



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Las tres horas de recorrido hasta el momento, no hicieron sino prepararnos para el tercer paso, el paso de la angustia, una estrecha hendidura entre rocas que se antojaba como un ojo y que habíamos de recorrer hacia arriba unos cuatro metros en un ángulo de 60 grados. No se trataba exclusivamente de una prueba física, donde todos los músculos, incluidos algunos que no sabías estaban ahí, sino también una prueba de ingenio y auto-control, pues la abertura no excedía los 60 centímetros de ancho y unos 40 de alto, en sus secciones más angostas, por lo que había que maniobrar en espacios reducidos, encontrar apoyos para tus pies y manos y empujar o jalar, así como adaptar tu cuerpo a la roca y moverte un centímetro a la vez. Nos llevo cerca de una hora pasar a los quince por el paso, el constante apoyo físico y moral de los compañeros el mejor aliciente y, cuando la fuerza parecía abandonar tu cuerpo, lo único que te separaba de la desesperación y el abandono.



Un encuentro con la cultura olmeca

Asombrados como estábamos del agasajo que nuestros sentidos habían recibido hasta el momento, con bellezas naturales y formaciones caprichosas, creo que ninguno se esperaba encontrar un cráneo humano petrificado, puesto en una de las cámaras a 1,000 metros de profundidad unos 800 años A.C. y parte de la cultura olmeca.




Aunque el viaje a través de las grutas de Juxtlahuaca, hasta el momento, se había llevado sin incidentes graves, en este punto algunos de los miembros del equipo ya habían sufrido un par de caídas, todos estábamos cansados y la humedad y el calor comenzaban a hacer estragos en la condición física general. Unos cuantos metros adelante, nos integramos al recorrido del otro equipo, el que siguió la ruta turística. Que si bien, no tiene los tres pasos que mencioné arriba, tiene una longitud y complejidad que merecen respeto. Pasamos diversas cámaras con tamaños enormes, en una de ellas, hay una columna, nombrada por el Chivo y sus descendientes como la columna de la independencia, con una altura y tamaño que te hacen sentir frágil y efímero. Los minerales depositados por la filtración en estas columnas, estalactitas y estalagmitas logra que crezcan un milímetro cúbico cada cinco años. La columna de la independencia mencionada y muchas otras formaciones en Juxtlahuaca se encuentran aún en crecimiento.



Unos metros adelante, más vestigios de la cultura olmeca en dos pinturas rupestres, en una se representa un hombre con una capa negra y un tocado. En sus brazos y piernas se aprecia la piel de jaguar, así como una cola de un jaguar colgando de su espalda y está armado con un tridente y un látigo en forma de serpiente. A sus pies se postra otro hombre, en menor escala, lo que convierte esta imagen en uno de los pocos ejemplos de representaciones de la dominación de un hombre sobre otro que se conozcan de la cultura olmeca. La segunda pintura tiene la representación de una serpiente emplumada, cerca de un jaguar rojo.





Para llegar a una de las últimas maravillas en nuestro recorrido, el salón de los cristales, tuvimos que pasar una serie de cámaras parcialmente inundadas, donde el agua nos llegaba a la mitad de la pierna. Y, aunque es un trayecto complejo y elaborado, la vista de la cámara bien vale el esfuerzo.



Seis horas después, exhaustos, pero contentos de haber logrado nuestros propósitos y no permitir que se nos escapara una cámara o una construcción natural, de esas que te roban el aliento, nos acercamos a la salida, que fue la entrada para el otro equipo y, nuevamente lo supimos por el cambio en el ambiente, el fuerte aroma del guano de los murciélagos, los mosquitos y, a estas alturas, el aleteo y presencia abrumadora de los murciélagos, que ya habían regresado de su excursión nocturna en busca de alimentos.



Juxtlahuaca, Guerrero


Club España


Sección Montañismo y Excursionismo


7 de marzo de 2010



Notas: algunas imágenes salieron de la entrada correspondiente en la Wikipedia y esta entrada, con algunas modificaciones, se publicará en la revista del Club.

21.6.09

El costo de la amistad

La amistad es una tarea de tiempo completo y, aunque es una de esas tareas divertidas y que uno puede realizar todo el día, en la practica tiene sus problemas.

Uno de los principales problemas es empatar tus horarios con aquellos de tus amigos. En general te encuentras con ráfagas, periodos en los que frecuentas a un sub-conjunto de amigos más que a los demás. Pero cuando no frecuentas a alguien, ¿qué opciones tienes? ¿Qué le pasa a la amistad? Ciertamente no puede florecer y mejorar en aislamiento.

Correo electrónico, IM, twitter, teléfono y, en general, las tecnologías de comunicación ayudan, pero ¿tienes la disciplina de contactar, con la frecuencia adecuada, a todos los que están en tu lista de amigos?

Y, ya entrados en preguntas, ¿cuántos niveles o circulos de amistad tienes? ¿cuántos de esos amigos te conocen bien, conocen tus deseos, tus miedos, tu familia, etc.?

Yo no tengo buenas respuesas o respuestas satisfactorias para estas preguntas, ¿y tu?


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18.3.09

Disney es culpable de la violencia

Ya está claro que no son los videojuegos, que no es la televisión, que no es el cine y que no es el Rock. Pues en muchas otras partes del mundo jugamos, vemos y escuchamos lo mismo y no tenemos los mismos niveles de violencia.

No voy a adentrar en el tema de la violencia, porque me da flojera (¿quieren estadísticas de crímenes violentos en los states? Here you go), sin embargo, quiero compartir con ustedes una epifanía que tuve mientras comía y veía repetirse un cachito de Open Season, película animada de Sony Pictures y realizada en ImageWorks, en los televisores que estaban en venta.

La culpa de la violencia en EE.UU. es de Disney.

Cualquier juego del tipo FPS, sobre todo los números más recientes, comparten una característica: realismo. De hecho, entre más realista mejor. Pero no por eso sales tratando de dispararle a todo mundo y recogiendo las municiones, el agua y demás productos que salen del individuo cuando muere. Sin embargo, si toda tu vida creciste viendo películas y caricaturas donde "el realismo" no es favorecido, entonces te encuentras con todo tipo de aberraciones: por ejemplo, en el segmento de la película que mencioné arriba, los animales atacan a los cazadores con tenedores gigantes y bombones encendidos que lanzan como flechas.

Después la cigüeña, bien linda ella, suelta un tanque de gas en las camionetas de los cazadores y todas explotan ante la mirada atónita de los dueños, que huyen despavoridos.

Pero, cero muertes, no hay heridos, no hay miembros de cuerpos y sangre por todos lados, nadie termina con quemaduras de tercer grado, no hay gritos desgarradores de dolor, no hay llanto. ¿Qué aprendiste? Ahh pues que no pasa nada si atacas violentamente a la banda.

Si ves esto desde que tienes 2 o 3 años y a los 12 matan a uno de tus amigos de pandilla, uno de tus compañeros consiguió la pistola del papá... Saquen sus propias conclusiones.

Si, si, seguro se están diciendo que esto es demasiado simplista y que aquí en México vemos las mismas caricaturas y películas cuando somos niños. Si, cierto, pero acá la escuela (kinder, primaria y secundaria principalmente) son una jungla y sobreviven los más fuertes, los demás avanzan con chorros de abolladuras en sus armaduras, pero mi punto es que aprendes muy rápido lo que significa trauma, o así era en mis tiempos. Y, al menos cuando eres aún niño, es difícil conseguir un arma de fuego y eso de andar matando gente con tu sable láser o tús técnicas secretas kung-fú, no es práctico.

Nota final: he utilizando aquí, Disney, como hiperónimo de películas y caricaturas pseudo-violentas.

16.3.09

Tirar calor

Hoy me di cuenta que mis relaciones con amigos están basadas en tirarnos calor los unos a los otros. Es un deporte que practicamos frecuentemente y que se siente natural. Incluso aventuraré que es la única forma de relacionarnos cuando estamos en grupo. ¿Será normal o alguna aberración nuestra?

Comento lo del grupo, porque exceptuando a unos cuantos que aún en pláticas mano to mano, one on one, nos llevamos y comportamos en exactamente la misma forma: el uno chingando al otro(a) y siendo correspondido en la misma divisa. Sin embargo, cuando estamos en grupo es como una actitud de manada, tomando turnos para ver quién es más ágil y ocurrente con su tirada de calor o con su respuesta-defensa al ataque previo.

La delgada línea roja

No me quita el sueño, pero debo reconocer que me preocupa la situación porque, y seguramente Freud tendría algo interesante que decir al respecto, me encanta ser el centro de atención y, por otras razones igualmente criticables y destacables, también me toca estar si no en el centro, cerca de él, en muchos de estos ataques verbales de mis amigos.

¿Dónde está la línea y cómo te das cuenta que la has cruzado (si no es obvio por el recto a la quijada o la bofetada guajolotera de ida y vuelta)? Esa línea entre ser ocurrente y divertido, continuar el despliegue colectivo de creatividad y ser ese fresco odioso que no sabe medir sus palabras. En términos de una querida amiga, ese que no sabe guardarse el 1% de su personalidad que es desagradable y que está fuera de lugar.

Nota: la teoría del 1% se aplica en todos los sentidos: nunca te muestres al 100% con nadie, siempre guárdate un 1%... El reto está en identificar qué 1% guardar.

6.3.09

Brothers in arms

Aunque nada ha cambiado, radicalmente, en mi vida en las últimas semanas. Debo decir que ando mejor encanchado, como que todo está conectado de mejor manera. No voy a explicar todas las razones, pero "asumirse" tiene su lado positivo: doy clase temprano, tengo más problemas que nunca, más compromisos, más diversión y muchas cosas más, pero todos estos compromisos fueron aceptados y asimilados, así que los estoy disfrutando.

Aunque ya había cruzado varias veces la idea por mi cabeza, anoche me cayó el veinte que ya no soy "dueño" de mis finales de día (esas últimas y variables horas antes de ir a dormir): mis compromisos nocturnos se expanden a, prácticamente, todos los días de la semana. Uno de los más recientes y que ahora ocupará tres de cada cuatro jueves, exceptuando el segundo del mes por otro compromiso, es combatir hombro a hombro, con las chicas de que pinche tino tengo, en el campo de batalla: no le vamos a dar cuartel a la apatía, no permitiremos que nuestras redes sociales se expandan sólo en las versiones virtuales, bring it on life!.

Claro que, te das cuenta que algo anda mal cuando tu principal brother in arms se agacha y se va de lado[1] a la primera de cambios.

En fin, se siente bien darte cuenta que no estás tan sólo.

Mal de muchos, consuelo de tontos, diría mi madre, pero aún así que bueno es tener brothers in arms[2].


Referencias:
[1] Estoy seguro que no es invensión de mi ex-cuñado, pero el caso es que él utilizaba esta expresión, se agacha y se va de lado, para referirse al amigo que te abandona, que se raja (como bien explica Octavio Paz en Los laberintos de la Soledad, aunque refiriéndose a las mujeres). ¿Es parte de la letra de una canción ranchera?

[2] Brothers in arms fue utilizado sin recato aquí, porque estas últimas semanas me he re-encontrado con un disco maravilloso, gran clásico y que les recomiendo ampliamente: Sultans of Swing: The Very Best of Dire Straits y, entre las muchas joyas que vienen en el disco, una de mis favoritas es justamente la canción titulada así, Brothers in arms.

24.2.09

me voy a engañar

Totalmente inesperado, cuando me di cuenta, estaba ahí. Mirándome fijamente a los ojos y taladrando mis defensas. Una a una las vi caer.

Un par de días me bastaron para reponerme del asombro. No entiendo como pasó, pero que bueno que así fue. En estas cosas, mi habilidad para predecir el futuro brilla por su ausencia, "esto no puede estar mal", me decía con una sonrisa a mi mismo, y estaba dispuesto a ponerlo todo.

Ella llegó a otra conclusión.

Me voy a engañar.

No importan las razones, la única que puedo tolerar, por ahora, es que no era el momento correcto.

- Su Señoría, hemos llegado a un acuerdo.
- Y bien, ¿cuál es el veredicto?
- En el caso de la vida versus ... inocente. (a.k.a. un idiota)

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7.2.09

Oportunidades vs. valor

El problema con las oportunidades es doble, por un lado está el asunto de reconocer que la oportunidad existe, que está ahí y comprender sus tiempos, ese ventana durante la cual sólo tienes que decir si. Suena complicado, pero la mayoría de las veces las oportunidades se presentan a si mismas de manera clara.

El verdadero reto está en el segundo problema con las oportunidades, tener el valor de decir si. Claro, uno no va por la vida diciendo si a todo... O no todos hacemos eso. Sin embargo, en mi experiencia, la mayoría no puede con este problema por una variedad de razones que no voy a listar, aunque si diré que mi favorita (no) es: si, pero no.

Muchas oportunidades no son gratuitas, por ejemplo, la oportunidad de un mejor trabajo, pero en otro país, dejar atrás familia y amigos no es fácil. Cuentitas, pros y contras, el viejo juego de seleccionar algo en la vida, de tomar decisiones, nada nuevo. Lo menciono, no porque sea interesante, sino porque explica lo increiblemente estúpido que es decir si, pero no: ves la oportunidad y dices claro que si, seguro, vamos, con todo... pero días, meses o años después te das cuenta que no hiciste tu parte, que no pagaste el precio por dicha oportunidad.

Que no tuviste el valor.



Otro día les platicaré acerca de qué pasa cuando te das cuenta que dijiste si, pero no. Mientras les dejaré que lo piensen y les daré una pista: usualmente jodes a otros.

29.1.09

Sabes lo que te espera...

Sabes lo que te espera porque has estado aquí antes, porque al igual que en otras situaciones en tu vida, la fuerza de la costumbre es grande, porque aunque no siempre eres tú, es alguien más e igual de predecible. ¿Pero qué haces? Y cuando te pregunto a ti, en realidad me pregunto a mi y contesto: crees, ofreces incansablemente el beneficio de la duda.

Porque existen las veces en las que eres más fuerte que la costumbre.

Porque es más sencillo creer, en algunos casos es más emocionante y en otros es un sentimiento que inunda, que abruma tus sentidos y te hace viajar, te lleva a lugares que no creías alcanzar, que no parecen reales. Es indescriptible.

Es una ilusión. Una buena, pero al fin y al cabo sólo eso.

¿Quién es? ¡Ya dinos! Bueno:
  • Eres tú
  • Soy yo
  • Es él
  • Es ella
  • En cierto sentido, todos están cooperando, así que somos todos.
  • Es la vida. Lo malo es que esta si es única, no puede tirar la piedra y esconder la mano. Se que eres tú y se lo que vas a hacer, aunque hubiera preferido no tener que creer en ti. De cualquier forma iba a suceder, claro, pero creer es como subir una escalera y hace la caída un poco más larga y dolorosa.
Nadie la tiene comprada, ¿cierto? Me refiero a la vida.

Pero, por si las moscas, si tú la compraste: ¿me la prestas un rato?

25.12.08

El secreto de cupido

Durante la cena de navidad en casa de un amigo, recordábamos como inicio el romance de otra amiga con otro 'supuesto' amigo mío. Si considera Usted, querido amigo, que ya utilice demasiadas veces amigo(a), no ha visto nada:

Era una noche de otoño y habíamos acordado ir a bailar, la amiga involucrada, otra amiga más de la universidad y su servidor y amigo. Por fortuna, aunque en el momento simplemente parecía cómodo, mi amiga invitó a alguien más, el 'amigo' en cuestión. Hicimos cola en la cadena de un antro que se veía poco recomendable y no nos dejaron entrar en un tiempo razonable y nos fuimos a otro lugar más agradable con grupo en vivo y música guapachosa.

Nada sospechoso, buena fiesta que seguimos en casa. Días después mi amiga me pidió el teléfono (que había perdido) del amigo. Aquí ya podía sonar sospechoso, pero yo ni por enterado me di, despues de un par de intentos fallidos conseguimos el teléfono del amigo, gracias a mi otra amiga. Silencio de radio por un rato con todos estos amigos.

¿Cuánto tiempo habrá sido? Quizá unas tres o cuatro semanas después, me entere que mi amiga se cambiaba, pero no sóla, sino con el otro amigo, a quien de hecho solo he visto en la noche de baile original. Eso fue rápido, pensé, aunque lo interesante no es eso: sino la coincidencia cupidesca.

El lector observador debe estarse preguntando, ¿cuál coincidencia, tu? No dos meses antes de la noche de baile que he relatado brevemente, ocurrió una escena similar, solo que esta ocasión entre uno de mis mejores amigos y la, en ese momento, blog star tapatia favorita y hoy buena amiga.

Yo estuve en ambos eventos, podría decirse que fui un espectador y testigo del amor que hoy une a ambas parejas. Que la hice "de cupido" fue la broma en la cena de navidad y que estaria bueno poner una agencia para emparejar gente sola. No es una terrible mala idea, pero no, no me interesa.

Lo que si es interesante es imaginar qué fue común en ambos eventos, además de mi presencia, claro. Y la respuesta es sorprendente por simple y, seguro para algunos, grotesca: ¡alcohol!

Así es querido amigo, el secreto de cupido ha sido revelado: una cantidad adecuada de alcohol en la sangre es todo lo que se requiere. Lo demás, como se dice por ahí, es lo de menos: ni buena conversación, ni buen baile, ni música melosa, ni atardecer o noche estrellada, nada.
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11.12.08

El verano ha terminado

No estoy seguro en qué momento ocurrió o por qué, lo que si puedo afirmar es que el "verano" ha terminado y no me refiero a una de las cuatro estaciones, no querido amigo, sino a la bonita época en que uno decía: "¿no se les antoja ir a comer o tomar unos drinks?" y listo, los otros dos y algunas veces, las menos por desgracia, hasta más, estabamos listos, enfundados en sweter o chamarras ligeras y nos lanzabamos a la aventura.

Esto coincidió con muchas otras cosas en nuestras vidas, la soltería en algunos, soledad en otros, el verano (ahora si la estación), pero cual tres mosqueteros, sólo que aquí un verano para todos y todos para el reven... Disfrutamos, platicamos, reímos, vimos una cantidad considerable de películas y nos comimos y bebimos la mitad del total consumido en la Condesa, tal vez un poco menos porque en el trío había una que comía/bebía como niña. Fue un buen verano.

Y, durante esta época veraniega nos inventamos todo tipo de productos "del verano". Los más importantes y que pueden hacerse y consumirse durante todo el año son: la bebida del verano (pink lemonade + vodka mandarin) y el postre del verano (fresas con crema + azúcar + baileys). Aunque esto ya lo hacíamos antes y es una costumbre común para mucha gente, el pre-copeo y la indecisión al responder ¿qué haremos esta noche?, se convirtieron en toda una tradición y sumaron para esta definición "del verano".

Verano que ya se fue, ¿o se está yendo?

Hay muchas causas por las que el verano está muriendo, por fortuna la mayoría son buenas: el amor y la superación personal, por mencionar las más evidentes. Pero si yo fuera Bryan Adams y tuviera aquí mi guitarra, probablemente estaría componiendo Summer of '08.

2.12.08

La luz al final del tunel... aún en segunda

Lo escuchó usted bien, querido amigo, la luz al final del túnel ya se aprecia a simple vista. En la portada (que quedó mona) una imagen generada por uno de los co-autores del libro y en la contraportada puede leerse algo que comienza así: "...Si aprendo a manejar una computadora, entonces ¿ya sabré computación? La profesora medita unos momentos la pregunta de su alumna y responde: No. Sería equivalente a que por el hecho de manejar un telescopio pudieras decir que sabes astronomía, o ... "

Muchas correcciones desde que ya teníamos la versión final, pero al fin dimos el visto bueno y ahora todo está en la cancha de la diseñadora que dará los últimos retoques a las imágenes y acomodará algunos detalles en ciertas páginas. El libro se publica como parte de la serie Conocimientos Fundamentales y en el "libro azul" pueden encontrar un resumen de todos los libros en la serie. En particular, del nuestro por el que he vivido sumergido en la segunda división, atorado en segunda y sin clutch, pueden encontrarlo por ahí (versión por disciplinas -> computación).

Así, en algún momento del 2009 se publicará y entonces diremos misión cumplida. Espero.

19.10.08

Nunca

Perfecto, no hay otra forma de describirlo o no una a la cual mi limitado manejo del lenguaje la acerque a la realidad, al menos. Es justo en ese momento, cuando la luz del sol se refleja en su pupila, cuando todo se detiene, cuando las palabras mueren en tu garganta y tu cerebro solo hace una función: admirar ese ojo.

Absorto, totalmente concentrado en los tonos ¿color miel? Intentas contar los rayos blancos que atraviesan el color buscando, en vano, alcanzar el centro... Mmmm algo nuevo, hay movimiento, dejas de concentrarte en el ojo, justo para apreciar algo igualmente impresionante: una decena de músculos en acción en su cara ofreciendo una sonrisa fácil, de esas que te roban el aliento, y la pregunta ¿queeeé?

Nada. La respuesta te regresa al suelo. Estas a un brazo de distancia y a una eternidad, sí te estiras puedes alcanzar su mano, parece real, pero es un sueño.

Colofón

Estúpida alarma del despertador... ¡estaba así de cerca!

Nunca, un sueño, no pasa nada. Todo bajo control.

We're hiring!

In my personal hell, there's an opening for a professional succubus, send you résumé.

Geolocate this post. Posted with LifeCast

16.10.08

Ser de segunda, no tiene límites

Así es, ser de segunda[1] es una cosa tan grande que no conoce límites. En las siguientes líneas verá Usted, querido lector, como la indulgencia y la desidia son las perfectas aliadas de la opresión. De la opresión que sufrimos los de segunda.

Cuando uno es de segunda, se queja, se ofende y escucha palabras de apoyo, inventa varios cursos de acción alternativos, pero al final del camino: no hace nada. Uno es indulgente con su opresor y le justifica con cosas como: pues en efecto, no nos cumplieron, nos exigieron más de la cuenta y el esfuerzo y compromiso no fue recíproco, nos están llevando por caminos que no nos gustan, pero están haciendo su mejor esfuerzo y seguro no es su intensión ser mala onda.

Pasa el tiempo y los proyectos (otros) se acumulan, la rutina, los nuevos retos, el cansancio acumulado del semestre, del año, la vida misma. Los amigos, la familia, las reuniones, las juntas de trabajo, los problemas, en fin, todo parece confabularse para lograr un único fin: ignorar que algo tenía que hacerse para remediar ese asunto del libro que nos convirtió, en un tris, en los de segunda. Esto no es la definición de desidia, pero bien podría serlo.

Ahh cierto, seguro le hace falta esta pequeña pieza de información. Mensaje tempranero: "... aquí van los primeros tres módulos formados [son nueve en total]", que en los siguientes días enviarán el cuarto y que X nos manda decir que la fecha límite para entregar el texto a la imprenta es el 10 de noviembre. Es decir, en este mensaje, sin decirlo, nos dicen:
  • Son de segunda, así que apúrenle a revisar esto que ya formamos.
  • Son de segunda, si encuentran errores, avisen pronto, de otra manera su libro saldrá con dichos errores (que probablemente introdujo el editor/formador/o como sea que le llamen) y, por supuesto, ustedes son los autores (de segunda) y serán juzgados por la sociedad.
  • Son de segunda, así que no hemos terminado de formar sus nueve módulos y si lo hacemos será muy cerca de la fecha límite para entregar el texto, así que tal vez ya no de tiempo que ustedes revisen todo.
  • Son de segunda, punto.
Referencias:
[1] Que triste es ser de segunda

17.9.08

¿Cómo te explico? ¡No funciona!

Hay una discusión que ya decidí nunca voy a ganar. No es un asunto de argumentos, ya que como verá adelante, querido lector, si los hay: a favor y en contra. En fin, como no ganaré nunca y no quiero quedarme con la ira en mi, aquí les va:

¿Qué hace de un software una buena herramienta?

No voy a repetir los argumentos que todos conocen, intuyen o pueden buscar en internet. Baste decir, para los fines de este mensaje, que una herramienta es aquel software que nos permite realizar una tarea de la mejor manera posible.

El problema

Como en la mayoría de los proyectos de TI uno de los principales entregables involucra documentos, este no fue la excepción. Al final del camino fueron cerca de 400 páginas no triviales. En estos documentos se vertieron antecedentes, resultados, planes, etc., cosas que los cinco consultores involucrados trabajaron y desarrollaron a lo largo de tres meses.

¿Cuál fue la solución? Utilicemos OpenOffice, ya ves que es software libre y jala increíblemente bien y podemos utilizar estos bonitos patrones y definir esto y aquello y listo. Para el caso, cualquier cosa que termine en Office hubiera sido lo mismo (créame lo he comprobado, por desgracia).

No se puede editar concurrentemente, no podemos utilizar un sistema de control de versiones, no todos utilizamos "exactamente" la misma versión (en realidad si era "casi" la misma versión, pero en distintos SO) y todos hemos tenido malas experiencias con estas herramientas. ¡No te preocupes, no pasa nada, aquí lo solucionamos todo! Además (ojo, este es el argumento cúspide para SI utilizar *office) todos los clientes utilizan Office y al final les entregas algo que les sirve, que pueden editar, etc.

La hecatombe

Bueno pues, utilicemos eso. Resultado: sufrimiento sin límites para todos los involucrados, pérdida de tiempo de nuestros mejores consultores para "arreglar" o "pelear" con detalles del formato, ¿a dónde se fue el estúpido encabezado? ¿por qué no puedo obligar esta tabla a iniciar aquí, partirse y continuar en la siguiente página? ¿qué onda con los flotantes? En fin, no fue bonito, nunca lo es.

El control de cambios es una broma, el formato más endeble que un kayac en medio de un huracán, el resultado visual final: mediano, en el mejor casos.

Uno termina adaptando su funcionar y la solución al verdadero problema del cliente a la herramienta: en lugar de un único documento, vamos a hacer varios. De esta manera cada uno de los consultores no está ocioso y puede avanzar en su documento y luego intercambiamos para las revisiones y así. ¡No olviden nombrar sus archivos con el número de versión y la fecha! (¿si no, cómo vamos a saber qué versión vamos o de qué se trata?, gosh!) ¿Y si quiero hacer referencias cruzadas a texto, imágenes, diagramas en otros documentos? Ahhh pues di "ver OTRO documento", ¿qué? ¿En serio, sin número de página, así? Si, así. Si le pones número de página al rato van a estar todas mal cuando le hagamos cambios al otro documento.

Recórcholis.

En esto perdimos una cantidad de tiempo exhorbitante y, al menos yo, dejé la mitad de mi salud en enojos y molestias constantes.

Algo mejor es posible

Yo soy fan de LISP (en realidad de Scheme y CommonLISP (en realidad de PLT-Scheme Scheme48 SCSH CommonLISP (en realidad creo que ya entendiste la broma))) y probablemente lo que más me gusta es que el lenguaje se amolda a tus necesidades, es decir, te permite escribir un lenguaje dentro de él mismo, un lenguaje nuevo, que es el lenguaje que necesitas, el que mejor se amolda a tu problema. LaTeX no es, ni por asomo, el LISP de los formateadores de texto, pero se acerca.
LaTeX si puedes trabajarlo de manera distribuida con un sistema de control de versiones, es texto plano, el resultado es tan "apantallante" como quieras (aquí uno de los argumentos en favor de las suites de oficina es que puedes integrar distintas cosas como hojas de cálculo, imágenes, gráficas, etc. (en LaTeX también puedes y es, probablemente, más difícil, pero a la larga el resultado es mejor, más estable, menos estrés, menos odio a la herramienta)), puedes trabajar un documento maestro (en serio) y tener al sistema de versiones manejando los conflictos con las ediciones simultáneas en documentos esclavos, las referencias cruzadas, índices, tablas, etc. siempre, siempre, siempre van a salir bien, etc.
"A ver, a ver, ¿pero qué le entregas al cliente?" siempre preguntan los promotores de *office. Le entregas un bonito PDF, los fuentes de LaTeX y, si fuera necesario, (1) lo educas para que sepa que hacer o (2) le regalas un Acrobat Pro, le conviertes el texto a .doc, .odt, .txt o algo que pueda/quiera manejar. Seguro pierdes la mitad del tiempo y eres más feliz.

22.8.08

Otros planes

... continuación de Somos pocos, pero bien locos.

¿Por qué "la gente" hace planes sin mi? ¿Por qué no cambian dichos planes cuando yo lo pido? No lo entiendo, no es difícil. No soy yo que siempre quiere ser el centro de atención, ¿o sí? Los del problema son ellos, su capacidad de reacción y adaptación a un entorno cambiante son pobres, probablemente no están versados en las técnicas secretas del kung-fu o no pueden ver más allá de lo evidente. Eso debe ser.
Como extraño los tiempos del bushido. Por favor gente, lean el Hagakure.

Conclusiones
  • Probablemente no todo está bien.
  • El Hagakure es una joya. En serio, si no lo han hecho, léanlo: no se van a arrepentir.

20.8.08

Somos pocos, pero bien locos

¿Qué dice de uno el siempre querer ser el centro de atención? ¡Es culpa de la madre!, dirán algunos o no superó la etapa oral, otros más. No voy a discutir el punto, porque estos amigos psiquiatras, psicoanalistas y similares, estudiaron para dar ese tipo de opiniones informadas.
Sin embargo, lo que si diré es que yo no creo en 'esas' cosas. Help me, help you? (BTW, ¿han visto la serie con ese nombre? Es divertida) No lo creo, pero gracias. Lo divertido, como cuando uno lee un buen libro, o entiende esa cuestión complicada que tu profesor, tu amigo o tu jefe llevaba días explicando; está en andar el camino, en chocar con pared, pararte e intentar avanzar otra vez. Yo siempre tomaría la píldora roja. 
Así que aquí va, el primer intento por entenderme. 
Antecedentes
  • Los juguetes nuevos me emocionan. Pero, ¿a quién no?
  • Soy malo con los detalles, pero ah como disfruto los que a mi me ocurren, cuando me doy cuenta.
  • Siempre tengo 'algo' que decir. Aquí hay algo interesante, falta introspección.
  • -- Si / --Pero todavía no pregunto nada. / --No importa, la respuesta sigue siendo si.
  • Soy aferrado. Algunas veces agresivamente aferrado, otras simplemente utilizo la técnica del cansancio: eventualmente verás mi punto (hand waving in front of your face).
  • A veces escucho alguna de las 'voces' en mi cabeza, aunque usualmente las ignoro todas.
  • No me deprimo, nunca hay tiempo.
  • Puedo ver, literalmente, cualquier película.
  • Un largo etc., porque ya tengo sueño.
Conclusiones
Todo está bien.
...continuará